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miércoles, 10 de agosto de 2016

PASTOR EVANGÉLICO LE QUITA LA ESPOSA A SU HIJO

themaster     13:13     No comments
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PASTOR VIOLA A MÁS DE TRES MENORES EN SU IGLESIA

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Pastor de noche y de día un lobo que depreda a sus propias ovejas

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Pastor evangélico para Najayo por 10 años

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jueves, 28 de julio de 2016

La resurrección de Jesús : ¿fantasías, mito o leyenda?

themaster     5:54     No comments
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(en este texto se han omitido las referencias, cuadros y notas a pie de página que figuran en el libro original)
Cuando un profano en misterios teológicos se pone a leer los pasajes neotestamentarios que relatan la resurrección de Jesús —que es el episodio fundamental en el que se basa el cristianismo para demostrar la divinidad de Jesús—, espera encontrar una serie de relatos pormenorizados, sólidos, documentados y, sobre todo, coincidentes unos con otros. Pero los textos de los cuatro evangelistas nos dan justamente la impresión contraria. A tal punto son contradictorios los relatos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan que, si sus declaraciones fuesen presentadas ante cualquier tribunal de justicia, ningún juez podría aceptar sus testimonios como base probatoria exclusiva para emitir una sentencia. Basta con comparar los relatos de to-dos ellos para darse cuenta de la fragilidad de su estructura interna y, por tanto, de su escasa credibilidad. 

Después de que Jesús expirase en la cruz, según refiere Mateo, «llegada la tarde, vino un hombre rico de Arimatea, de nombre José, discípulo de Jesús. Se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato entonces ordenó que le fuese entregado [puesto que estaba en poder del juez?. El, tomando el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en su propio sepulcro, del todo nuevo, que había sido excavado en la peña, y corriendo una piedra grande a la puerta del sepulcro, se fue. Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro» (Mt 27,57-61).

En la versión de Marcos, José de Arimatea es ahora un «ilustre consejero (del Sanedrín), el cual también esperaba el reino de Dios» (Mc 15,43) y Pilato no reclama el cuerpo de Jesús al juez sino al centurión que controló la ejecución: «Informado del centurión, dio el cadáver a Jo-sé, el cual compró una sábana, lo bajó, lo envolvió en la sábana y lo depositó en un monumen-to que estaba cavado en la peña, y volvió la piedra sobre la entrada del monumento. María Magdalena y María la de José miraban dónde se le ponía» (Mc 15,45-47). 

El relato que proporciona Lucas, en Lc 23,50-56, es substancialmente coincidente con éste de Marcos —ya que en éste se inspiró—, pero en Juan la historia ocurre en un contexto llamativamente diferente: «Después de esto rogó a Pilato José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por temor de los judíos, que le permitiese tomar el cuerpo de Jesús, y Pilato se lo permitió. Vino, pues, y tomó su cuerpo. Llegó Nicodemo, el mismo que había ve-nido a El de noche al principio, y trajo una mezcla de mirra y áloe, como unas cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo fajaron con bandas y aromas, según es costumbre sepul-tar entre los judíos. Había cerca del sitio donde fue crucificado un huerto, y en el huerto un se-pulcro nuevo, en el cual nadie aún había sido depositado. Allí, a causa de la Parasceve de los judíos, por estar cerca el monumento, pusieron a Jesús» (Jn 19,38-42). 
Ahora José de Arimatea es «discípulo de Jesús» y no parece ser miembro del Sanedrín ju-dío; esa víspera del sábado surge de la nada Nicodemo, que le ayuda a transportar el cadáver de Jesús y lo amortajan (en los otros Evangelios, como veremos enseguida, eran varias muje-res las que iban a amortajarle y eso sucedía en la madrugada del domingo); y se le entierra en un sepulcro que ya no es señalado como propiedad de José de Arimatea y al que se recurre «por estar cerca».

Retomando el texto de Mateo seguimos leyendo: «Al otro día, que era el siguiente a la Pa-rasceve, reunidos los príncipes de los sacerdotes y los fariseos ante Pilato, le dijeron: Señor, recordamos que ese impostor, vivo aún, dijo: Después de tres días resucitaré. Manda, pues, guardar el sepulcro hasta el día tercero, no sea que vengan sus discípulos, le roben y digan al pueblo: Ha resucitado de entre los muertos (...) Ellos fueron y pusieron guardia al sepulcro después de haber sellado la piedra» (Mt 27,62-66). Estos versículos afirman al menos dos co-sas: que era conocida por todos la advertencia de Jesús acerca de su resurrección al tercer día y que el sepulcro estaba guardado por soldados romanos.

El relato de Mateo prosigue: «Pasado el sábado, ya para amanecer el día primero de la se-mana, vino María Magdalena con la otra María [María de Betania? a ver el sepulcro. Y sobrevi-no un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo y acercándose removió la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Era su aspecto como el relámpago, y su vestidura blanca como la nieve. De miedo de él temblaron los guardias y se quedaron como muertos. El ángel, dirigiéndose a las mujeres, dijo: No temáis vosotras, pues sé que buscáis a Jesús el crucifica-do. No está aquí; ha resucitado, según lo había dicho...» (Mt 28,1-6).

La versión de Marcos difiere substancialmente de esta de Mateo ya que relata el suceso de esta otra forma: «Pasado el sábado, María Magdalena, y María la de Santiago [María de Beta-nia?, y Salomé compraron aromas para ir a ungirle. Muy de madrugada, el primer día después del sábado, en cuanto salió el sol, vinieron al monumento. Se decían entre sí: ¿Quién nos re-moverá la piedra de la entrada del monumento? Y mirando, vieron que la piedra estaba remo-vida; era muy grande. Entrando en el monumento, vieron a un joven sentado a la derecha, ves-tido de una túnica blanca, y quedaron sobrecogidas de espanto...» (Mc 16,1-5) y, como en Ma-teo, el antes ángel ahora joven ordenó a las mujeres que dijeran a los discípulos que debían encaminarse hacia Galilea para poder ver allí a Jesús. 

En Lucas se dice: «y encontraron removida del monumento la piedra, y entrando, no halla-ron el cuerpo del Señor Jesús. Estando ellas perplejas sobre esto, se les presentaron dos hombres vestidos de vestiduras deslumbrantes. Mientras ellas se quedaron aterrorizadas y ba-jaron la cabeza hacia el suelo, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí; ha resucitado (...) y volviendo del monumento, comunicaron todo esto a los once y a todos los demás. Eran María la Magdalena, Juana y María de Santiago y las demás que esta-ban con ellas. Dijeron esto a los apóstoles pero a ellos les parecieron desatinos tales relatos y no los creyeron. Pero Pedro se levantó y corrió al monumento, e inclinándose vio sólo los lien-zos, y se volvió a casa admirado de lo ocurrido» (Lc 24,1-12). 

Nótese que el antes ángel y después joven es ahora «dos hombres» —y que ya no mandan ir hacia Galilea dado que, según se dice algo más abajo, en Lc 24,13-15, Jesús resucitado acudió al encuentro de los discípulos en Emaús—; las tres mujeres se han convertido en una pequeña multitud; y Pedro visita el sepulcro personalmente.

Nótese que si bien Emaús (Lucas) estaba a unos 12 kilómetros de Jerusalén, Galilea (Mar-cos y Mateo), en especial si pensamos en la zona de vida pública de Jesús, estaba a más de 150 kilómetros del lugar de la crucifixión. ¿Para qué hacer andar tanto a los apóstoles si Jesús pensaba aparecerse en privado? Lucas, con más sensatez que los dos primeros evangelios en los que se inspiró, les hizo citar a poco trecho del lugar de los hechos.

Según Juan, «El día primero de la semana, María Magdalena vino muy de madrugada, cuando aún era de noche, al monumento, y vio quitada la piedra del monumento. Corrió y vino a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús amaba, y les dijo: Han tomado al Señor del monumento y no sabemos donde le han puesto. Salió, pues, Pedro y el otro discípulo y fueron al monumento. Ambos corrían; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó prime-ro al monumento, e inclinándose, vio las bandas; pero no entró. Llegó Simón Pedro después de él, y entró en el monumento y vio las fajas allí colocadas, y el sudario (...) Entonces entró también el otro discípulo que vino primero al monumento, y vio y creyó; porque aún no se habían dado cuenta de la Escritura, según la cual era preciso que El resucitase de entre los muer-tos. Los discípulos se fueron de nuevo a casa. María se quedó junto al monumento, fuera, llorando. Mientras lloraba se inclinó hacia el monumento, y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies de donde había estado el cuerpo de Jesús. Le dijeron: ¿Por qué lloras, mujer? Ella les dijo: Porque han tomado a mi Señor y no sé dónde le han puesto. Diciendo esto, se volvió para atrás y vio a Jesús que estaba allí, pero no conoció que fuese Jesús ...» (Jn 20,1-18).
Ahora son dos y no uno o ninguno los discípulos que acuden al sepulcro, pero una sola la mujer (que ya no va a ungir el cuerpo de Jesús); en su alucinante metamorfosis, el ángel/joven/dos hombres se ha convertido en «dos ángeles» que aparecen situados en una nueva posición, que pronuncian palabras diferentes a sus antecesores en el papel y que, como en Lucas, tampoco ordenan ir a ninguna parte dado que Jesús no espera a llegar Galilea o Emaús para aparecerse y lo hace allí mismo, junto a su propia tumba.

Si resumimos la escena tal como la atestiguan los cuatro evangelistas inspirados por el Es-píritu Santo obtendremos el siguiente cuadro: en Mateo las mujeres van a ver el sepulcro; se produce un terremoto; baja un ángel del cielo; remueve la piedra de la entrada de la tumba y se sienta en ella; y deja a los guardias «como muertos». 

En Marcos las mujeres (que ya no son sólo las dos Marías, puesto que se suma Salomé) van a ungir el cuerpo de Jesús; no hay terremoto; la piedra de la entrada ya está quitada; un joven está dentro del monumento sentado a la derecha; y los guardias se han esfumado. 

En Lucas, las mujeres, que siguen llevando ungüentos, son las dos Marías, Juana, que sustituye a Salomé, y «las demás que estaban con ellas»; tampoco hay terremoto ni guardias; se les presentan dos hombres, aparentemente procedentes del exterior del sepulcro; se les anuncia que Jesús se les aparecerá en Emaús y no en Galilea, tal como se dice en los dos textos anteriores; y Pedro da fe del hecho prodigioso. 

En Juan sólo hay una mujer, María Magdalena, que no va a ungir el cadáver; no ve a nadie en el sepulcro y corre a avisar no a uno sino a dos apóstoles, que certifican el suceso; después de esto, mientras María llora fuera del sepulcro, se aparecen dos ángeles, sentados en la cabecera y los pies de dónde estuvo el cuerpo del crucificado; y Jesús se le aparece a la mujer en ese mismo momento. En lo único en que coinciden todos es en la desaparición del cuerpo de Jesús y en la vestimenta blanco/luminosa que llevaba el transformista ángel/joven/dos hombres/dos ángeles.

No hace falta ser ateo o malicioso para llegar a la evidente conclusión de que estos pasajes no pueden tener la más mínima credibilidad. No hay explicación alguna para la existencia de tantas y tan graves contradicciones en textos supuestamente escritos por testigos directos —y redactados dentro de un periodo de tiempo de unos treinta a cuarenta años entre el primero (Marcos) y el último (Juan)— e inspirados por Dios... salvo que la historia sea una pura elaboración mítica, tal como ya señalamos, para completar el diseño de la personalidad divina de Jesús asimilándola a las hazañas legendarias de personajes divinizados como Asclepios, Dionisio, Heracles y otros —tal como ya nos recordó Celso anteriormente—, y muy especialmente a las de los dioses solares jóvenes y expiatorios que le habían precedido, entre los que estaba Mitra, su competidor directo en esos días, que no sólo había tenido una natividad igual a la que se adjudicará a Jesús sino que también había resucitado al tercer día. 

Si leemos entre líneas los versículos citados, podremos darnos cuenta de algunas pistas interesantes para comprender mejor el ánimo de sus redactores. Marcos, el primer texto evangélico escrito, obra anónima pero tradicionalmente atribuida al traductor del apóstol Pedro, esbozó el relato mítico con prudencia y evitó las alharacas sobrenaturales innecesarias. Mateo, por el contrario, a pesar de que se inspiró en Marcos para escribir su obra, siguió siendo fiel a su estilo y se regocijó en adaptar leyendas paganas orientales al mito de Jesús, por eso —fuesen quienes fuesen los autores anónimos de este evangelio redactado en Egipto o Siria, en un con-texto social helenizado— en su texto aparecen —aunque no en los demás— los típicos terremotos y seres celestiales bajados del cielo propios de las leyendas paganas que vimos en apartados anteriores. 

El médico Lucas, ayudante de Pablo, que se inspiró en Marcos y Mateo puesto que jamás trató con nadie relacionado con Jesús, adoptó la misma mesura que Marcos y, dado que escribió —de hecho la autoría real es desconocida— en Roma, eliminó del relato las referencias ce-lestiales exóticas y aquellas que pudiesen herir susceptibilidades entre los romanos. Como su objetivo fue demostrar la veracidad del cristianismo (y también de este hecho, claro está) recu-rrió a sus típicas exageraciones y manipulaciones en pos de asegurarse la credibilidad. Por eso convirtió en hombre maduro a quien había sido un joven o un ángel y dobló su presencia para mejor testimonio. 

Otro tanto sucedió con las mujeres —a las que ni él ni Pablo concedían demasiada credibili-dad—, que presentó como a un grupo numeroso para así poder compensar en alguna medida el patriarcal menosprecio judío a la mujer, tenida por crédula genética, gracias a la cantidad de testimonios coincidentes; pero, aún así, Lucas creyó necesario incluir el testimonio de un varón para que el relato pareciese razonable y ahí hizo su aparición Pedro. El apóstol Pedro no só-lo gozaba de credibilidad entre la comunidad judeocristiana sino que era el oponente más duro de Pablo, así que al incluirlo en el relato se lograban dos cosas a la vez: dar veracidad al hecho por su testimonio de varón y materializar una sutil venganza en su contra mermándole su mas-culinidad y prestigio al presentarlo solo en medio de un grupo de mujeres.

En Juan, el más místico de los cuatro, los hombres volvieron a ser transformados en ángeles (dos, por supuesto), la mujer fue una sola y con un papel totalmente pasivo y, en sintonía con la conocida pasión que evidencia el redactor de este Evangelio por el Jesús divino, no pu-do aguardar para hacerle aparecer en Galilea y le hizo materializarse en su propia sepultura para mayor gloria. Pero vemos también que en este relato aparecen dos discípulos, Pedro y «el otro discípulo a quien Jesús amaba»; al margen de comprobar otra vez como a cada nuevo evangelio se va doblando la cantidad de testigos, la elección de estos dos hombres no es casual. Pedro debía aparecer puesto que antes lo había situado Lucas en la escena, pero el otro tenía que figurar también dado que se trataba de la fuente de quien supuestamente partía ese relato. 

Si recordamos lo ya documentado con anterioridad, sabremos que el autor del Evangelio de Juan no fue el apóstol Juan, sino el griego Juan “el Anciano” —que se basó en las memorias del judío Juan el Sacerdote, el “discípulo querido”—. En los versículos de Juan se presenta a Juan el Sacerdote corriendo hacia el sepulcro junto a Pedro, pero ganándole la carrera, que por algo éste es su texto particular, con lo que quedaba sutilmente valorado por encima de Pedro. Juan fue el primero en ver la tela del sudario pero, sin embargo, fue Pedro quien entró por delante en la sepultura; la razón para ello es bien simple: dado su oficio sacerdotal, Juan, para no adquirir impureza, no podía penetrar en el sepulcro hasta no saber con certeza que allí ya no había ningún cadáver; cuando Pedro se lo confirmó, él también entró «vio y creyó». Al igual que ocurre en toda la Biblia, las motivaciones humanas de los escritores dichos sagrados son tan poderosas y visibles que oscurecen cuantos rincones se pretenden llenos de luz divina. 

Repasando lo que se dice en el Nuevo Testamento acerca de la actitud de los discípulos frente a la resurrección de Jesús volvemos a quedar sorprendidos ante la incredulidad que demuestran éstos al recibir la noticia. En Mt 27,63-64, tal como ya pudimos leer, se dice que era tan notorio y conocido por todos que Jesús había prometido resucitar al tercer día que el Sanedrín forzó a Pilato a poner guardias ante el sepulcro y a sellar su entrada. Y en Lucas se refresca la memoria de las mujeres desconsoladas ante la sepultura vacía diciéndoles: «Acordaos cómo os habló [Jesús? estando aún en Galilea, diciendo que el Hijo del hombre había de ser entregado en poder de pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercer día» (Lc 24,7). 

Todos estaban, pues, advertidos, pero a los apóstoles, según sigue diciendo Lc 24,11, «les parecieron desatinos tales relatos [el sepulcro vacío que habían encontrado las mujeres? y no los creyeron». Las mujeres de Mc 16,8 «a nadie dijeron nada» aunque a renglón seguido María Magdalena se lo contó a los apóstoles que «oyendo que vivía y que había sido visto por ella, no lo creyeron» y, a más abundamiento «Después de esto se mostró en otra forma a dos de ellos [apóstoles? que iban de camino y se dirigían al campo. Estos, vueltos, dieron la noticia a los demás; ni aun a éstos creyeron» (Mc 16,12-13). En Juan, Pedro y Juan el Sacerdote «aún no se habían dado cuenta de la Escritura, según la cual era preciso que El resucitase de entre los muertos» (Jn 20,9).

A Pedro, en especial, se le presenta en los Evangelios rechazando con vehemencia la posibilidad de la pasión y recibiendo por ello un durísimo reproche de parte de Jesús, pero ¿cómo podía seguir mostrándose incrédulo ante la noticia de la resurrección de su maestro alguien que había visto fielmente cumplidos los vaticinios de Jesús acerca de su detención y muerte, así como el que advertía que él mismo le negaría tres veces? Resulta ilógico pensar que apóstoles, que habían sido testigos directos de los milagros que se atribuyen a Jesús, entre ellos el de la resurrección de la hija de Jairo —jefe de la sinagoga judía gerasena— y la de Lázaro , no pudiesen creer que su maestro fuese capaz de escapar de la muerte tal como tan repetidamente había anunciado si hemos de creer en los versículos siguientes:
En Mc 8,31 Jesús, reunido con sus apóstoles, «Comenzó a enseñarles cómo era preciso que el Hijo del hombre padeciese mucho, y que fuese rechazado por los ancianos y los príncipes de los sacerdotes y los escribas, y que fuese muerto y resucitara después de tres días. Claramente se hablaba de esto». 

Mientras todos estaban atravesando el lago de Galilea, según Mc 9,30-32, Jesús «iba enseñando a sus discípulos, y les decía: El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres y le darán muerte, y muerto, resucitará al cabo de tres dí-as. Y ellos no entendían esas cosas, pero temían preguntarle». La tercera predicción de Jesús acerca de su inminente pasión figura en Mc 10,33-34 cuando se dice: «Subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los príncipes de los sacerdotes y a los escribas, que le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, y se burlarán de El y le escupirán, y le azotarán y le darán muerte, pero a los tres días resucitará». Y en Mc 14,28-29, mientras se dirigían hacia el monte de los Olivos, encontramos a Jesús afirmando: «pero después de haber resucitado os precederé a Galilea». 

La inexplicable incredulidad de los apóstoles ante la noticia de la resurrección de Jesús resulta aún mucho más alarmante cuando leemos el testimonio de Mateo acerca del suceso que siguió a la muerte del mesías judío: «Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, expiró. La cortina del templo se rasgó de arriba abajo en dos partes, la tierra tembló y se hendieron las rocas; se abrieron los monumentos, y muchos cuerpos de santos que dormían, resucitaron, y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de El, vinieron a la ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y los que con él guardaban a Jesús, viendo el terremoto y cuanto había sucedido, temieron sobremanera y se decían: Verdaderamente, éste era el hijo de Dios...» (Mt 27,50-54).

Ante este testimonio inspirado de Mateo sólo caben dos conclusiones: o el relato es una absoluta mentira —con lo que también se convierte en una invención el resto de la historia de la resurrección—, o la humanidad de esa época presentaba el nivel de cretinéz más elevado que jamás pueda concebirse. Una convulsión como la descrita no sólo hubiese sido la “noticia del siglo” a lo largo y ancho del Imperio romano sino que, obviamente, tendría que haber llevado a todo el mundo, judíos y romanos incluidos, con el sumo sacerdote y el emperador al frente, a peregrinar ante la cruz del suplicio para aceptar al ejecutado como el único y verdadero «hijo de Dios», tal como supuestamente apreciaron, con buen tino, el centurión y sus soldados; pero en lugar de eso, nadie se dio por aludido en una sociedad hambrienta de dioses y prodigios, ni cundió el pánico entre la población —máxime en una época en la que buena parte de los judíos esperaban el inminente fin de los tiempos, cosa que también había creído y predicado el propio Jesús—, ni tan siquiera logró que los apóstoles sospechasen que allí estaba a punto de suceder algo maravilloso y por eso les pilló fuera de juego la nueva de la resurrección. Es el colmo del absurdo. 

Además, ¿cómo no iban a llamar la atención y despertar la alarma los muchos santos que, según Mateo, salieron de sus tumbas y se pasearon por Jerusalén entre sus moradores? Unos santos de los que, por cierto, no se dice quienes eran (ni la razón de su santidad), ni quienes los reconocieron como tales, ni a quienes se aparecieron y que, tal como expresa el texto, resucitaron antes que el propio Jesús, con lo que se invalida absolutamente la doctrina de que la resurrección de los muertos llegó sólo a consecuencia (y después) de la protagonizada por Jesús. Los santos resucitados de Mateo acabaron por convertirse en un buen problema para la Iglesia. 

Si, hartos de tanta contradicción, intentamos descubrir algún indicio sobre el fundamento de la resurrección, nos meteremos de nuevo en medio de otro mar de dudas distinto y no menos insalvable. Es creencia común entre los cristianos actuales que Jesús posee el poder de resucitar a los muertos en el día del Juicio Final pero, sorprendentemente, ni Mateo, ni Marcos, ni Lucas dijeron palabra alguna al respecto —¿no se habían enterado de tan buena nueva?—, sólo el místico y esotérico Juan, en la primera década del siglo II d.C., vino a llenar este incomprensible vacío con versículos como los siguientes: «Porque ésta es la voluntad de mi Padre, que todo el que ve al Hijo y cree en El tenga la vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6,40); «Nadie puede venir a mí si el Padre, que me ha enviado, no le trae, y yo le resucitaré en el último día» (Jn 6,44); o «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo le resucitaré el último día» (Jn 6,54).

Lucas, cuando escribió los Hechos de los Apóstoles, tampoco mostró que su jefe Pablo es-tuviese convencido del papel a jugar por Jesús respecto a la resurrección final, ya que cuando el apóstol de los gentiles se halló delante del procurador romano le dijo: «Te confieso que sirvo al Dios de mis padres con plena fe en todas las cosas escritas en la Ley y en los Profetas, según el camino que ellos llaman secta, y con la esperanza en Dios que ellos mismos tienen de la resurrección de los justos y de los malos...» (Act 24,14-15). Pablo, como judío, reservaba a Dios la capacidad de resurrección, no al Jesús divinizado o a cualquier otro.

Pero el mismo Lucas, sin embargo, en unos versículos que preceden a los citados, presentó al apóstol Pedro predicando en Lidia y obrando curaciones milagrosas, como la del paralítico Eneas (Act 9,33-35), y prodigios como el de la resurrección de Tabita, una discípula del pueblo de Joppe que murió tras una enfermedad «y, lavada, la colocaron en el piso alto de la casa. Está Joppe próximo a Lidia; y sabiendo los discípulos que se hallaba allí Pedro, le enviaron dos hombres con este ruego: No tardes en venir a nosotros. Se levantó Pedro, se fue con ellos y luego le condujeron a la sala donde estaba, y le rodearon todas las viudas, que lloraban, mostrando las túnicas y mantos que en vida les hacía Tabita. Pedro los hizo salir fuera a todos, y puesto de rodillas, oró; luego, vuelto al cadáver, dijo: Tabita, levántate. Abrió los ojos, y viendo a Pedro, se sentó. En seguida le dio éste la mano y la levantó, y llamando a los santos y viudas, se la presentó viva» (Act 9,36-41). 

Un millar de años antes, los profetas Elías y Eliseo ya hacían esos mismos prodigios sin despeinarse. Elías, afincado en Sarepta (Sidón), en casa de una viuda a la que Dios ordenó que le mantuviera (1 Re 17,9-12) tuvo que recurrir al milagro cuando la viuda, nada más llegar el profeta, le dijo que no tenía ni pan, pero Elías, tan hambriento como devoto, logró que la harina y el aceite se multiplicase y no faltase en las tinajas de esas casa (1 Re 17,13-16). Cuando ya podían comer, el hijo de la viuda enfermó y murió (1 Re 17,17-18), pero Elías invocó a Yahvé (1 Re 17,19-23) «y volvió dentro del niño su alma y revivió».
Eliseo, discípulo de Elías, estando en Samaria, hizo justo lo mismo que su maestro, pero mejor: solucionó la pobreza de una viuda convirtiendo en muchos cántaros comerciables el cantarito de aceite que le quedaba a ésta (2 Re 4,1-7), hizo concebir a la esposa de un anciano en cuya casa él se alojaba (2 Re 4,12-17) —toda pregunta al respecto también resulta embarazosa—, pero el niño que nació creció hasta no se sabe qué edad y murió, un tropiezo que Eliseo apañó sin problemas resucitándole (2 Re 4,21-37) —y lo hizo de igual forma que Elías con su propio niño muerto; si la historia fue buena para uno, también lo era para el otro (economía creativa)—, saneó aguas contaminadas y sopas envenenadas (2 Re 4,38-41), alimentó a cien personas multiplicando la capacidad de veinte panecillos de cebada y de trigo (2 Re 4,41-44), curó a un leproso (2 Re 5,1-13)... Queda claro, y es palabra de Dios, que Eliseo, con resucitado incluido, hizo milagros equivalentes a los que le atribuirán a Jesús escritores que conocían bien estos relatos de los dos libros de Reyes. 

Es evidente, también, que, en esos días, al menos desde Elías a Jesús, no hacía falta ser Dios o Jesús-Cristo para poder resucitar al prójimo y, en todo caso, no se precisaba ser nadie en especial para que Dios acordara devolverle la vida ¿a qué entonces tanto alboroto con la resurrección del «Hijo de Dios»? ¿es que no merecen idéntico alborozo la resurrección de Lázaro, la de Tabita o la de los dos niños de los tiempos proféticos? Dado que los textos de las Escrituras van avalados por la “palabra de Dios”, las resurrecciones que refieren sólo pueden ser ciertas e igualmente meritorias e indiciarias —¿de divinidad?— todas ellas o, por el contra-rio, deben ser consideradas meras fabulaciones todas ellas sin excepción.

Entre las gentes de esa época ya era común la creencia en que Dios podía resucitar a los muertos, por lo que parecería obvio pensar que Jesús fue resucitado por obra y voluntad ex-presa de Dios, tal como muy bien se indica, entre otros, en los versículos de Act 2,23-24: «a éste [Jesús de Nazaret?, entregado según el designio determinado y la presencia de Dios, después de fijarlo (en la cruz) por medio de hombres sin ley, le disteis muerte. Al cual Dios le resucitó después de soltar las ataduras de la muerte, por cuanto no era posible que fuera do-minado por ella...»; pero otro texto, tan inspirado por Dios como éste, parece indicar que es el propio Jesús quien tiene la potestad de resucitarse a sí mismo: «Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, soy yo quien la doy por mí mismo. Tengo poder para darla y poder para volver a tomarla. Tal es el mandato del Padre que he recibido» (Jn 10,17-18), y poco después se añade: «Yo soy la resurrección y la vida» (Jn 11,25). En cualquier caso, dado que la Iglesia manda tomar por cierta cada palabra de la Biblia, quizá no deberíamos encontrar contradicción alguna entre el hecho de que Jesús fuese resucitado por Dios o por sí mismo... al fin y al cabo, ambos acabarían pasando a formar parte de una sola y trina personalidad divina. 

Pero, por mucha fe que se le ponga, resulta de nuevo imposible obviar las disparidades que aparecen en el Nuevo Testamento cuando se relata el hecho memorable —según cabe suponer— de la aparición de Jesús ya resucitado a los apóstoles. 

En Mateo, después que las dos Marías encontraran el sepulcro vacío y se dirigieran corriendo a comunicarlo a los discípulos, «Jesús les salió al encuentro, diciéndoles: Salve. Ellas, acercándose, asieron sus pies y se postraron ante El. Díjoles entonces Jesús: No temáis; id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea y que allí me verán» (Mt 28,9); y el relato concluye diciendo que «Los once discípulos se fueron [desde Jerusalén? a Galilea, al monte que Jesús les había indicado, y, viéndole, se postraron, aunque algunos vacilaron, y acercándose Jesús, les dijo: Me ha sido dado todo el poder en el cielo y en la tierra...» (Mt 28,16-18).

En Marcos, «Resucitado Jesús la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena (...) Ella fue quien lo anunció a los que habían vivido con El...» (Mc 16,9-10); «Después de esto se mostró en otra forma a dos de ellos que iban de camino y se dirigían al campo» (Mc 16,12); ya en Galilea (se supone) «Al fin se manifestó a los once, estando re-costados a la mesa, y les reprendió su incredulidad...» (Mc 16,14); y, finalmente, «El Señor Jesús, después de haber hablado con ellos, fue levantado a los cielos y está sentado a la diestra de Dios» (Mc 16,19).

En Lucas, «El mismo día [domingo, tras el descubrimiento de la sepultura vacía?, dos de ellos iban a una aldea (...) llamada Emaús, y hablaban entre sí de todos estos acontecimientos. Mientras iban hablando y razonando, el mismo Jesús se les acercó e iba con ellos, pero sus ojos no podían reconocerle (...) Puesto con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Se les abrieron los ojos y le reconocieron, y desapareció de su presencia» (Lc 24,13-31), después de esto «En el mismo instante se levantaron, y volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los once y a sus compañeros, que les dijeron: El Señor en verdad ha resucitado y se ha aparecido a Simón. Y ellos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo le reconocieron en la fracción del pan. Mientras esto hablaban, se presentó en medio de ellos y les dijo: La paz sea con vosotros (...) Le dieron un trozo de pez asado, y tomándolo, comió delante de ellos» (Lc 24,33-43); finalmente, «Los llevó cerca de Betania, y levantando sus manos, les bendijo, y mientras los bendecía se alejaba de ellos y era llevado al cielo» (Lc 24,50-51).

En Juan, mientras María Magdalena permanecía fuera del sepulcro llorando «se volvió para atrás y vio a Jesús que estaba allí, pero no conoció que fuese Jesús (...) María Magdalena fue a anunciar a los discípulos: “He visto al Señor” y las cosas que había dicho» (Jn 20,14-18). «La tarde del primer día de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se hallaban los discípulos por temor de los judíos, vino Jesús y, puesto en medio de ellos...» (Jn 20,19). «Pasados ocho días, otra vez estaban dentro los discípulos (...) Vino Jesús, cerradas las puertas, y, puesto en medio de ellos...» (Jn 20,26). «Después de esto se apareció Jesús a los discípulos junto al mar de Tiberíades, y se apareció así: Estaban juntos Simón Pedro y Tomás, llamado Dídimo; Natanael, el de Caná de Galilea, y los de Zebedeo, y otros dos discípulos. Díjoles Simón Pedro: Voy a pescar (...) Salieron y entraron en la barca, y en aquella noche no pescaron nada. Llegada la mañana, se hallaba Jesús en la playa; pero los discípulos no se dieron cuenta de que era Jesús (...) El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca y hallaréis. La echaron, pues, y ya no podían arrastrar la red por la muchedumbre de los peces (...) Jesús les dijo: Venid y comed...» (Jn 21,1-12). 

Según los Hechos de los Apóstoles de Lucas, Jesús apareció ante sus apóstoles durante nada menos que cuarenta días: «después de su pasión, se presentó vivo, con muchas pruebas evidentes, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios» (Act 1,3) y, al fin «fue arrebatado a vista de ellos, y una nube le sustrajo a sus ojos» (Act 1,9). 

Pero Pablo, por su parte, complicó aún más la rueda de apariciones cuando testificó que «lo que yo mismo he recibido, que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado, que resucitó al tercer día, según las Escrituras, y que se apareció a Cefas, luego a los doce. Después se apareció una vez a más de quinientos hermanos, de los cuales muchos permanecen todavía, y algunos durmieron; luego se apareció a Santiago, luego a todos los apóstoles; y después de todos, como a un aborto , se me apareció también a mí» (I Cor 15,3-8).

Tomando en cuenta los denodados esfuerzos —con milagros incluidos— que, según cuentan los relatos neotestamentarios, había hecho Jesús, durante su vida pública, para intentar convencer de su mensaje a las masas ¿no resulta increíble que se apareciera solamente ante sus íntimos y no ante todo el pueblo o el procurador Pilato que le ajustició, despreciando así su mejor oportunidad para convertir a todo el Imperio romano de una sola vez? 

Por otra parte, si repasamos lo dicho en todos estos testimonios inspirados que acabamos de exponer, tal como lo resumimos en el cuadro que insertaremos seguidamente, deberemos convenir que no es creíble en absoluto que un suceso tan fundamental como éste se cuente de tantas formas diferentes y que cada autor sagrado haga aparecer a Jesús las veces que le venga en gana y en los lugares y ante los testigos que se le antojen.

Cuadro 4: Apariciones de Jesús después de su resurrección



(...)

Los machistas Lucas y Pablo excluyeron a María Magdalena de entre los privilegiados testigos de las apariciones de Jesús, mientras que para los otros fue la primera en verle. Las apariciones en el camino cerca de Jerusalén sólo figuran en Marcos y en Lucas (que toma el dato de éste) y aportan contextos muy diferentes. 



La presencia de Jesús ante sus apóstoles cuando aún estaban en Jerusalén fue relatada por Lucas, Juan y Pablo, que no conocieron a Jesús ni fueron discípulos suyos, pero inexplicablemente la omitieron quienes se supone que estaban allí, esto es el apóstol Mateo y Pedro (cuyas presuntas memorias originaron el texto de Marcos). 

Las apariciones de Jesús en Galilea sólo figuran en Mateo, Marcos y Juan, pero fueron situadas, respectivamente, en escenas y comportamientos absolutamente diversos que acontecieron en lo alto de una montaña, alrededor de una mesa y pescando en el lago Tiberíades (¡¿?!). Lucas afirmó que hubo apariciones durante cuarenta días o un día, según el texto suyo (presuntamente) que se lea, y su maestro Pablo perdió toda mesura y compostura en su texto de I Cor 15,3-8, donde se situó a Jesús presentándose tanto a discípulos solos como a grupos de «quinientos hermanos». Por último, sólo en Marcos y en Lucas —que, en el mejor de los casos, se atribuyen a escritores que no fueron apóstoles— se dice que Jesús fue «levantado a los cielos», aunque, lógicamente, también se presentó el hecho en circunstancias substancial-mente distintas.

Dado que el más elemental sentido común impide creer que un evangelista hubiese dejado de enumerar ni una sola de las apariciones de Jesús resucitado, los vacíos y contradicciones tremendas que se observan sólo pueden deberse a que esos relatos fueron una pura invención destinada a servir de base al antiguo mito pagano del joven dios solar expiatorio que resucita después de su muerte, una leyenda que, como ya mostramos, se aplicó a Jesús sin rubor alguno.

Puestos a observar incongruencias, también aparecen ciertas dudas razonables cuando calculamos el tiempo que permaneció muerto Jesús. Si, tal como testifican los evangelistas, Jesús fue depositado en su sepulcro a finales de la tarde de un viernes —o de la noche, pues en Lc 23,54 se dice que «estaba para comenzar el sábado»— y el domingo «ya para amanecer» (Mt 28,1) Jesús había desaparecido del «monumento» debido a su resurrección en algún momento concreto que se desconoce, resulta que el nazareno no estuvo en su tumba más que unas seis horas, como máximo, el viernes, todo el sábado y otras seis horas o menos el do-mingo, eso hace un total de unas treinta y seis horas, un tiempo récord que es justo la mitad de las horas que debería haber pasado muerto para poder cumplirse adecuadamente la profecía que el propio Jesús había hecho a sus apóstoles al decirles que «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres y le darán muerte, y muerto, resucitará al cabo de tres días» (Mc 9,31).

Por si algún cristiano piadoso quisiere defenderse como gato panza arriba argumentando que viernes, sábado y domingo, aunque no fueran completos, ya son los «tres días» profetiza-dos, será obligatorio recordar la respuesta que dio Jesús en Mt 12,38-40: «Entonces le interpelaron algunos escribas y fariseos, y le dijeron: Maestro, quisiéramos ver una señal tuya. El, respondiendo, les dijo: La generación mala y adúltera busca una señal, pero no le será dada más señal que la de Jonás el profeta. Porque, como estuvo Jonás en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra». Es evidente, pues, que el tiempo de permanencia en el sepulcro, antes de resucitar, debía ser de tres días completos con sus respectivas noches.

Jesús, por tanto, no resucitó a los tres días de muerto sino al cabo de un día y medio, con lo que no pudo validarse a sí mismo mediante la «señal de Jonás», puesto que incumplió su re-iterada promesa por exceso de rapidez. Aunque, en cualquier caso, dejó constancia de su gloria y poder al vencer en su propio mito a su oponente el dios Mitra, que ese sí tuvo que pasar-se tres días enteros dentro de su tumba antes de poder resucitar.




En el caso de que la resurrección de Jesús hubiese sido un hecho cierto, cosa que este autor no tiene el menor interés en negar por principio, resulta absolutamente evidente que tal prodigio no aparece acreditado en ninguna parte de las Sagradas Escrituras; cosa bien lamen-table, por otra parte, ya que no se aborda esta cuestión —ni nada que se le relacione, aunque sea remotamente— en ningún otro documento contemporáneo ajeno a los citados. 

Mentiras fundamentales de la Iglesia católica. Barcelona: © Ediciones B., capítulo 5, pp. 257-280)

domingo, 24 de julio de 2016

La religión es como un Cáncer virulento

themaster     18:40     No comments
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La religión es como un Cáncer virulento, infecciosos y contaminantes, le fe es la enemiga del desarrollo humano, las creencias enmarcan a un ser pensante en un zombis, que no hace caso ni reacciona ante nada, sólo los dictámenes que les inyectan en los centros de adoctrinación, las iglesias u sus escuelas dominicales y lugares de estudios teológicos, esas estupideces se les inyectan en las mentes de los niños, y por eso tú encuentra a una juventud dentro de los creyentes apática y conformista, sin aspiraciones, solo a predicar y ser un supuesto "siervo de dios" por lo que los padres, también adoctrinados les aplauden hasta que si tienen que dejar sus estudios, para hacer la supuesta voluntad de dios...! Algo muy triste en nuestra sociedades..

Los evangélicos, sobre todos los pentecostal es, llevan esa bandera de juicio y de destrucción y catástrofes planetarias, aduciendo que serena librado por su héroe, no sabiendo o ignorando por complemente, que esas fueron doctrinas y dichoso de hombres vagos de mentes ociosas, si oficios alguno como decimos por aquí, que en su enajenación y circunstancias que en la vida les tocó vivir, pues escribieron cosas producto de sus divagaciones mentales y oír el estado de sometimientos al que sufrieron, así que se idearon esos juicios contra sus verdugos, los plasmaron él pergaminos y al generación por generaciones que posteriormente encontraron esos escritos, pues pensaron con sus situaciones similares que se trataban de "inspiraciones divinas" pero no eran más que cartas de moribundos, gente que alucinaban por él hambre y las miserias que pasaban, así hoy día estos pseudo predicadores que se hacen llamar profetas y apologistas y escatólogos etc., piensan que las generaciones presente tienen la misma mentalidad que las generaciones milenarias y ancestrales que les sucedieron cosos...! Es inaudito e inverosímil saber que estos esbirros, son unos manipuladores, y tratan de tener el control mental de los grupos, sobre los que dominas, cada uno en su pequeña congregación donde consigue pan sus recursos, el dinero que los mantienen y que gastan y despilfarran sin escrúpulos. 

Tengo un dicho que encaja muy bien en este post.


 "Mientras más ignorante o más ignorancia haya en una persona, más creyente y mas fe tiene" y esto se deriva del estado de incapacidad y de debilidad, y de otros factores que influyen en el miedo y el temor por la pérdida de la vida, algo que naturalmente es de todos los seres vivos, pero la habilidad con que estos mancillan las mentes de gentes sencillas, influenciando les esos disparates, les da muy buenos resultado con los que aún siguen dormidos y estáticos, pensando que hay un dios que los vienen a salvar de sus precarias situaciones. Algo más iluso que realista, y ese es el estado de ilusión que crean estas fansticos con estos vídeos de fotoshop, cosas que cualquier perito de la informática y de la grafía electrónica puede hacer...! 

En conclusión, el detalle es que estos dichos proféticos y demás decires antiguos, siempre han existido, y siempre han habido desastres naturales sobre el planeta, las leyendas de destrucciones de la ciudad de Troya, Lemuria, La Atlántida y otras grandes civilizaciones, que hoy día son ausente y ni existen vestigios de que les pasó y que les sucedidos concreta,ente, aunque los arqueólogos y los historiadores, los,lingüistas y los filólogos, han podido dar pistas de las causas de esos desastres, sin embargo, dentro del contexto y la perfecto va de una religión, pues esos fueron castigos o juicios de dios, y lo peor es que los evangélicos les atribuyen a su dios, ser el que causó esos desastres o destrucciones, como en el caso de la Sodoma y Gomorra y otros ciudades antiguas mencionadas en la Biblia, como la muy famosa Torre de Babel, o el mismo famoso diluvio bíblico, esos hechos, s sucedido en aunque no os pongo en duda, al menos desde el contexto científico verificable, pero si dudo mucho en la forma en cómo se relatan en el Biblia, así que esas cosas no deben caer en lo que se dice un "PÁNICO COLECTIVO", porque esas son falsedades, el mundo para los distintos grupos religiosos, se ha estado acabando desde los días en quémalos romanos sometieron altos judíos y les des patriarca y los subyugaron.

Lo triste es, que ala razón humana se les puede engañar por un muy largo tiempo como lo han estado haciendo esta fascine rosas fanáticos desquiciados y enfermos mentales, pero no siempre, hay hoy día un despertar de conciencia, la fuente original de energía cósmica que nutre a todo ser vivo, ha dado luz a las mentes para un despertar de la conciencia humana, así que esos anuncias y aberrantes propagandas mediáticas y amarillistas, no escalarán en las mentes de las futuras generación. 

Si es dios judeocristiano, hubiera existido, luego de que se anunciará al mundo por los propagadores de sus palabras, pues ya se hubiera manifestado con o en algunas de las peores calamidades que le hubo acontecido a la humanidad. Los judíos sufrieron desde los días de Pompeyo el que los invadió desde décadas de años antes de esta era, pues hasta el sufrimiento con al destrucción de sus lugares sagrados, la destrucción de su templo y la deportación es, el destierro forzado y la eliminación de sus líneas de sangre de reyes y los linajes que ellos consideraron sagrados etc., además de las fugas años países de Europa y los sufrimientos en Alemania etc., etc., etc. Indica y da una señal bien clara de que ese dios, al que tildan de todopoderoso, de eterno, de omnisciente y omnipotente entro otros títulos más...! No es más que una ilusión, un dios ficticio creado en las mentes desesperadas por la impotencia de esas antiguos pueblo de vencer por las armas a sus des tractores y a sus enemigos, así que se imaginaron a un dios con con todos esos atributos y títulos, pero lamentablemente eso queda relegado solo en sus mentes...! Así que la nación de Israel o el estado actual de Israel, siendo ellos los depositarios de esas escrituras antiguas y de los dichos de esa profecías y siendo ellos las generaciones ascendentes y descendientes de videntes y rábanos y profetas julios, pues sencillamente ellos e dieron cuenta que eso era meramente religión, y con religión por sus experiencias en el pasado, no se llega a ningún lado, así que aprendieron la lección y decidieron inventar bombas atómicas y misiles de largo y corto alcances, para defenderse y hoy por hoy en contubernio con grandes imperios...! Se han convertido en el estado mejor armado del parlante, así que ese es su dios, las armas nucleares que poseen y por eso nadie los intimida, pues ellos tienen sus confianzas en sus ejército y en sus armas. 

Son estos locos viejos e ingenuos creyentes,maque se han tomado eso de las profecías judicatura en serio, porque creen que sosa ciertas y que fueron escritos e inspirados, por su dios, o por su Espíritu Santo, algo tan ficticio como él mismo vídeo y tan ilusorio como los que los crearon.. 

Saludos 
Autor : Juan Manuel 

sábado, 9 de julio de 2016

¿Cuál era la religión de Jesús?

themaster     19:57     No comments
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¿Jesús era cristiano?
Jesús nunca fue cristiano. Jesús era un judío reformista de su religión, el judaísmo.
¿En qué creía Jesús?
En que el reino de Yahvé llegaba ¡ya! para Israel. Se sabía de memoria la ley mosaica. Al final, se vio como Mesías.

¿Qué entendía por Mesías un judío?
Un enviado divino que restauraría la ley de Moisés en un Israel limpio de extranjeros.

¿De dónde provenía esa idea?
De las sagradas escrituras..., aunque no tanto de las mosaicas (nuestro Antiguo Testamento) como de las escrituras apócrifas.

¿Qué escrituras apócrifas?
Escritas durante los dos siglos anteriores a Jesús, complementaban o reescribían pasajes del Antiguo Testamento.

¿Qué aportaban al judaísmo?
De perfume helénico e iranio, colaban en el judaísmo la creencia en un juicio final, en un reino futuro, en la resurrección...

¿No creía en la resurrección un judío?
El judío observa los diez mandamientos para que Yahvé le bendiga y así todo le vaya bien en este mundo. Y nada más.
¿Inocularon también esos apócrifos la idea de Mesías en el judaísmo?
¡Exacto! El mesianismo es la creencia en que Yahvé enviará a su Hijo Salvador, y emerge de esos textos apócrifos. Y muchos judíos se agarraron a eso con pasión: llevaban varios siglos tan machacados, pobres...

Mesías, reino de Dios, resurrección, juicio final... Suena ya a cristianismo, ¿no? 

Tres cuartas partes del cristianismo saldrán de ese judaísmo complementado, el judaísmo fariseo. Jesús era un filofariseo, y deploraba que los fariseos, en la práctica, fuesen tibios en el seguimiento de este judaísmo.

¿Y la restante cuarta parte? 

Se trata de dogmas diversos que generaron una rica pluralidad de cristianismos a lo largo del siglo I, del siglo II...

¿Me hace un breve inventario, doctor?
Ebionitas, jerosolimitanos, marcionitas, montanistas, magdalenistas, gnósticos, paulinos... ¡Todos ellos cristianos!

¿Y en qué discrepaban unos de otros?
Los ebionitas, muy judaicos, tenían a Jesús por un excepcional rabino profético que creía ser Mesías..., pero que no era divino.

¿Y los jerosolimitanos? 

Con familiares de Jesús entre ellos, y todavía judaicos, sí creían que Jesús participaba en cierto modo de la divinidad.

¿Y los marcionitas? 

Nada judaizantes, orillaban el Antiguo Testamento: se atenían sólo a los Evangelios.

¿Y los montanistas? 

Atendían al Espíritu Santo, manifestado en profetas ascetas que anunciaban una inminente segunda venida de Cristo.

¿Y los magdalenistas? 

Podemos denominar así a grupos de cristianos feministas: eran mujeres quienes guiaban el culto e impartían enseñanza. Leían el Evangelio de María Magdalena y el de Felipe.

Que hoy no son canónicos. 

En torno al año 200 se cierra un pacto entre grupos: acuerdan que los evangelios válidos son los de Marcos, Lucas, Mateo y Juan. El resto serán considerados apócrifos, pero de ellos derivan dogmas como la virginidad perpetua de la Virgen María o su Asunción.

Nos faltan gnósticos y paulinos. 

¡Los paulinos serán los vencedores! Seguían a Pablo de Tarso, que ofertó una genial mercancía:fueses judío o no, salvabas eternamente tu alma con sólo creer que Jesús, sacrificado, era Dios y hombre.

¿Y ya está? 

Así de fácil. No tenías que circuncidarte ni que observar centenares de complicadísimos preceptos judíos.

Y la propuesta paulina agradó. 

Los paulinos, además, instituyeron una jerarquía y una lista de libros sagrados sólo interpretables por ellos. ¡Qué jugada tan perfecta! En la cúspide, el obispo de Roma. Los paulinos engendran el catolicismo.

lunes, 20 de junio de 2016

JESUCRISTO está en la tierra ya, en breve se revelará al Mundo; dice Rabino más importante de Israel

themaster     10:22     No comments
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ISRAEL.- Rab Jaim Kanievsky es una autoridad en la sociedad judía haredi (ultra-ortodoxos). Sus mensajes más recientes han sido clara e inequívoca: todos los Judios deben volver a Israel tan pronto como sea posible.
Él cree que esta es una acción espiritual que marca la llegada del Mesías judío. Siguiendo una antigua traición por vía oral rabínica (Talmud), cree que un gran evento tendrá lugar después del final del año del Jubileo, que terminará en septiembre.
De acuerdo con el servicio de noticias ortodoxa Kooker (publicado sólo en hebreo), Kanievsky fue recientemente hablando con un Judio fieles que estaba llorando por la muerte de su hijo. Durante la visita de condolencia, dijo: “El rescate está más cerca que nunca … No estés triste. El Mesías ya está aquí. Se demostrará ser muy pronto “.
El año pasado, el rabino, quien es considerado uno de los más grandes eruditos de vida de la Torá, había dicho que el Mesías vendría este año.
La Meguilá 17b del Talmud dice que el Mesías vendría en el año después shmittah finalizado el ciclo de siete años, después de un período de guerra. De acuerdo con el calendario hebreo finalizará en la tarde del 29 de Elul 5776 [2 de octubre de de 2016].
La noticia se extendió rápidamente por la comunidad ultra ortodoxa. En particular, ¿por qué hace dos meses, el sitio judía Shabat Kikar reveló que hubo una reunión de los rabinos más respetados de la rama ultraortodoxa: Moshe Jaim Kanievsky Sternbuch y se reunieron para abordar esta cuestión. Su conclusión es que vivimos en los últimos días antes de la revelación del Mesías.
Fuente de noticia : Aquí en Rojo 

domingo, 5 de junio de 2016

La Fe viene por el oír; no por haber investigado: El cristiano no necesita estudiar para ser sabio

themaster     19:52     No comments
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La sabiduría del cristiano no requiere de estudios ni investigaciones; tampoco requiere hacer uso de la razón ni de la lógica; ya que la fe y las creencias religiosas vienen y entran por el oír; no por haber investigado o estudiado, tampoco por haber analizado con juicios críticos e imparciales.


He publicado decenas vídeos con respecto a problemas de nuestra sociedad que necesitan ser solucionados; lamentablemente; ninguno de ellos llegó en 500 reproducciones al día. Sin embargo, este vídeo que es un montaje que ni el audio ni la música tiene nada que ver con la gráfica en pantalla, solo porque el título dice: Niños niños africanos ´´Cristianos le cantan a Jesús``: ya en menos de 24 horas, ya el vídeo lleva (11,2019 reproducciones).
Solo hoy, yo recibí 837 solicitudes de amistad.
¿Qué nos indica eso?
Nuestra sociedad ya está engañada con las enseñanzas baratas; las enseñanzas píricas e inútiles en cuanto a formación profesional e intelectual.

Nadie entiende lo que dicen los niños que cantan; ni han podido ver que no hay ninguna relación entre la gráfica con la música real. Pero, tan solo por yo escucho algo parecido como Jesús; decidí modificar el título del vídeo para realizar el estudio que yo quería realizar sobre el tema religioso en nuestra sociedad. De verdad, para mi ha sido una sorpresa.
Personas que tenías años que no me hablaban en el facebook, compartieron el vídeo, se etiquetaron, comentaron, etc.
¿Cómo es posible que los temas de interés nacional no son aceptos por las personas así como...?
Usted le pregunta a la gente sobre temas de interés nacional: ninguno saben absolutamente. Pero, todos saben cosas infinitas acerca de Dios y el universo. Ninguna de las personas que reciben con jubileo a las ignorancias religiosas saben nada acerca de la historia de nuestra ni saben la historia de las propias religiones que profesan o que han aceptado como única verdad.

Es penoso saber que un cristiano evangélico se niega a aceptar que es un religioso. Ellos, (los evangélicos) y la inmensa mayoría del cristianismo no aceptan ser religiosos. Pero, ¿Qué hacen todos los días si poner en práctica sus creencias religiosas?

Los mismos que se niega a aceptar que son religiosos, no te dejan hablar por teléfono en el metro, en el autobús, el las calles, en tu casa, en la universidad, en el trabajo ni en ningún lugar; pero no son religiosos.

Yo no sabía que eramos tan ignorantes; pero, me he quedado atónito al leer los comentarios de las personas en el vídeos.

Nadie se ha dado cuenta que es un montaje.

Siguiendo el ritmo de la música, la guitarra, el piano, etc., luego, los niños que cantan y los que están en la pantalla no guardan ninguna relación. Nuestra gente lo aceptan bueno y válido, porque menciona Jesús.

¿Cómo es posible que una persona que no sabe nada acerca de su país, puede darse el lujo que creer que sabe todo acerca Dios que nadie ha visto ni nadie tiene idea? ¿Cómo es posible que personas tan ignorantes enseñen a nuestros hijos en las escuelas y las universidad? ¿Cómo es posibles que haya personas cerradas sirviendo y enseñando?

Es más fácil adquirir ignorancia que sabiduría; puesto que la ignorancia tiene miles de millones de fanáticos; mientras que la sabiduría es rechazada como si fuese los heces fecales de los en la pocilga de los cerdos.

No creía lo veía en las calles y lo que yo percibía en entre la gente. Hoy me he convencido de lo arraigado que está la ignorancia en nuestra sociedad.

A cualquiera de los pastores, líderes cristianos en la República Dominicana; usted le pide un debate sobre temas de interés nacional, y te dirá que no está no sabe nada sobre estos temas; pero habla de cosas infinitas como si estuviera diciendo algo real o algo de gran peso.

Personas que no saben leer su nombre en la Cédula, saben tanto de Dios que pueden importar charlas y conferencias acerca de Dios. Personas que han abandonado a las escuelas por brutos y brutos; te dan un discurso acerca de Dios, como si fuesen los maestros de Tales de Mileto, Platón, Sócrates, Anaximandro, Anaxágora, Anaxímenes, Buda, Jesús, Confucio, Lao Tse, etc.,

Personas que no saben cuál es el día de la Constitución de su país, ni saben la fecha de Independencia de su patria, ni conoce a fondo los padres de la Patria; pero saben tanto acerca de Dios hasta considerar que los demás son inútiles, diabólicos, satánicos, basuras, desechos que necesitan ser restaurado por sus predicaciones; como si ellos fuesen las manos y la boca Dios (Así lo creen los predicadores cristianos).

Con estas palabras, no pretendo echar en la basura las creencias religiosas de nadie; sino que siento la necesidad de poner el dedo en la yaga para ver el sangrero de fanáticos.

No es posible que la ignorancia religiosa tenga mayor aceptación los temas de interés nacional; como es el sistema educativo dominicano, la corrupción en general, la delincuencia, el mismo engaño de los líderes religiosos, la drogas, el analfabetismo, el crimen organizado, los asesinatos, el maltrato infantil, los feminicidios, el divorcio, la prostitución, las violaciones sexuales, etc.

¿Cómo es posible que estos temas tienen menos aceptación que los temas religiosos?

La Fe = creer viene por el oír; no por haber investigado; por lo que La sabiduría del cristiano no requiere de estudios ni investigaciones

¿Saben qué es eso?
¿Qué entiendes por eso?La sabiduría del cristiano no requiere de estudios ni investigaciones; tampoco requiere hacer uso de la razón ni de la lógica; ya que la fe y las creencias religiosas vienen y entran por el oír; no por haber investigado o estudiado, tampoco por haber analizado con juicios críticos e imparciales.

sábado, 14 de mayo de 2016

Jesús tuvo dos hijos con María Magdalena y La Virgen María fue su primera esposa

themaster     16:57     No comments

EN NOMBRE DE LA ROSA: película completa

themaster     11:46     No comments

LA SANTA INQUISICION - Archivos Secretos

themaster     11:35     No comments

miércoles, 11 de mayo de 2016

LAS ENSEÑANZAS SECRETAS DE JESÚS REVELADAS

themaster     15:54     No comments

lunes, 4 de abril de 2016

CONTRADICCIONES DE LAS BIBLIAS

themaster     14:58     No comments
CONTRADICCIONES EN LA BIBLIA
Nota: Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Biblia Reina Valera de 1909, excepto las marcadas con un asterisco (*), que fueron tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras de 1985.
Contradicción #1
¿Quién incitó a David a contar los hombres aptos para la guerra de Israel?
  • Dios lo hizo (2 Samuel 24:1)
  • Satanás lo hizo (1 Crónicas 21:1)
Contradicción #2
¿En aquel censo, cuántos hombres aptos fueron encontrados?
  • Ochocientos mil (2 Samuel 24:9)
  • Un millón cien mil (1 Crónicas 21:5)
Contradicción #3
¿Cuántos hombres aptos para la guerra fueron encontrados en Judah?
  • Quinientos mil (2 Samuel 24:9)
  • Cuatrocientos setenta mil (1 Crónicas 21:5)
Contradicción #4
¿Dios envió a Su profeta para que amenazara a David con cuántos años de hambruna?
  • Siete (2 Samuel 24:13)
  • Tres (1 Crónicas 21:12)
Contradicción #5
¿Cuál era la edad de Ahazia cuando comenzó a reinar en Israel?
  • Veintidós años (2 Reyes 8:26 )
  • Cuarenta y dos años (2 Crónicas 22:2)
Contradicción #6
¿Cuál era la edad de Joachin cuando se convirtió en rey de Jerusalén?
  • Dieciocho años (2 Reyes 24:8)
  • Ocho años (2 Crónicas 36:9)
Contradicción #7
¿Cuánto tiempo duró su reinado sobre Jerusalén?
  • Tres meses (2 Reyes 24:8)
  • Tres meses y diez días (2 Crónicas 36:9)
Contradicción #8
¿Cuántos hombres mató de una sola vez el capitán de los poderosos soldados de David con su lanza?
  • Ochocientos (2 Samuel 23:8)
  • Trescientos (1 Crónicas 11:11)
Contradicción #9
¿Cuándo trajo David el Arca del Pacto a Jerusalén? ¿Antes o después de derrotar a los Filisteos?
  • Antes (2 Samuel 5-6)
  • Después (1 Crónicas 13-14)
Contradicción #10
¿Cuántos pares de animales puros le ordenó Dios a Noé colocar en el Arca?
  • Dos (Génesis 6:19-20)
  • Siete (Génesis 7:2). Pero a pesar de ésta última instrucción , sólo dos pares fueron introducidos en el Arca (Génesis 7:8-9)
Contradicción #11
¿Cuando David derrotó al rey de Soba, cuántos jinetes capturó?
  • Mil setecientos (2 Samuel 8:4)
  • Siete mil (1 Crónicas 18:4)
Contradicción #12
¿Cuántos establos poseía Salomón?
  • Cuarenta mil (1 Reyes 4:26)
  • Cuatro mil (2 Crónicas 9:25)
Contradicción #13
¿En cuál año del reinado del Asa murió Baasa, rey de Israel?
  • Vigésimo sexto año (1 Reyes 15:33 y 16:8)
  • Baasa aún estaba vivo durante el trigésimo sexto año (2 Crónicas 16:1)
Contradicción #14
¿Cuántos capataces designó Salomón para los trabajos de construcción del Templo?
(a) Tres mil seiscientos (2 Crónicas 2:2)
(b) Tres mil trescientos (1 Reyes 5:16)

Contradicción #15
¿Cuantos baños tenía el edificio que construyó Salomón?
(a) Dos mil (1 Reyes 7:26)
(b) Tres mil (2 Crónicas 4:5)

Contradicción #16
¿De entre los israelitas liberados del cautiverio en Babilonia, cuántos eran hijos de Pahath-moab?
(a) Dos mil ochocientos doce (Esdras 2:6)
(b) Dos mil ochocientos dieciocho (Nehemías 7:11)

Contradicción #17
¿Cuántos eran los hijos de Zattu?
(a) Novecientos cuarenta y cinco (Esdras 2:8)
(b) Ochocientos cuarenta y cinco (Nehemías 7:13)

Contradicción #18
¿Cuántos eran los hijos de Azgad?
(a) Dos mil doscientos veintidós (Esdras 2:12)
(b) Dos mil trescientos veintidós (Nehemías 7:17)

Contradicción #19
¿Cuántos eran los hijos de Adin?
(a) Cuatrocientos cincuenta y cuatro (Esdras 2:15)
(b) Seiscientos cincuenta y cinco (Nehemías 7:20)

Contradicción #20
¿Cuántos eran los hijos de Hasum?
(a) Doscientos veintitrés (Esdras 2:19)
(b) Trescientos veintiocho (Nehemías 7:22)

Contradicción #21
¿Cuántos eran los hijos de Beth-el y Hai?
(a) Doscientos veintitrés (Esdras 2:28)
(b) Ciento veintitrés (Nehemías 7:32)

Contradicción #22
Esdras 2:64 y Nehemías 7:66 coinciden en que el número total de toda la congregación era 42.360. Aún así, la suma de las cantidades mencionadas por ambos no se acerca a este total.
El total de la suma en cada libro es el siguiente:
(a) 29.818 (Esdras)
(b) 31.089 (Nehemías)

Contradicción #23
¿Cuántos cantantes acompañaban a la congregación?
(a) Doscientos (Esdras 2:65)
(b) Doscientos cuarenta y cinco (Nehemías 7:67)

Contradicción #24
¿Cuál era el nombre de la madre del rey Abías?
(a) Michaía, hija de Uriel de Gabaa (2 Crónicas 13:2)
(b) Maacha, hija de Absalom (2 Crónicas 11:20)
Pero Absalom tuvo solamente una hija y su nombre era Thamar (2 Samuel 14:27).

Contradicción #25
¿Capturaron, Josué y los israelitas, a Jerusalén?
(a) Sí (Josué 10:23 y 40)
(b) No (Josué 15:63)

Contradicción #26
¿Quién fue el padre de José, el esposo de Mara?
(a) Jacobo (Mateo 1:16)
(b) Helí (Lucas 3:23)

Contradicción #27
¿De cuál hijo de David desciende Jesús?
(a) Salomón (Mateo 1:6)
(b) Nathán (Lucas 3:31)

Contradicción #28
¿Quién fue el padre de Salathiel?
(a) Jechonías (Mateo 1:12)
(b) Neri (Lucas 3:27)

Contradicción #29
¿Cuál hijo de Zorobabel fue el ancestro de Jesucristo?
(a) Abiud (Mateo 1:13)
(b) Resa (Lucas 3:27)
Pero los siete hijos de Zorobabel son los siguientes: Mesullam, Hananías, Selomith, Hasuba, Ohel, Berequías, Hasadías y Jusabhesed (1 Crónicas 3:19-20). Los nombres Abiud y Resa no encajan en ningún lugar.

Contradicción #30
¿Quién fue el padre de Uzzías?
(a) Joram (Mateo 1:8)
(b) Amasías (2 Crónicas 26:1)

Contradicción #31
¿Quién fue el padre de Jechonías?
(a) Josías (Mateo 1:11)
(b) Joacim (1 Crónicas 3:16)

Contradicción #32
¿Cuántas generaciones hubo desde la deportación a Babilonia hasta Cristo?
(a) Mateo dice que fueron catorce (Mateo 1:17)
(b) Pero un cuidadoso conteo de las generaciones revela sólo trece (Ver Mateo 1:12-16)

Contradicción #33
¿Quién fue el padre de Sala?
(a) Cainán (Lucas 3:35-36)
(b) Arphaxad (Génesis 11:12)

Contradicción #34
¿Era Juan el Bautista Elías, que había de venir?
(a) Sí (Mateo 11:14, 17:10-13)
(b) No (Juan 1:19-21)

Contradicción #35
¿Habría Jesús de heredar el trono de David?
(a) Sí. Así lo dijo el ángel (Lucas 1:32)
(b) No, ya que es un descendiente de Joacim (ver Mateo 1:11 y 1 Crónicas 3:16). Joacim fue maldecido por Dios, de manera que ninguno de sus descendientes pudiera sentarse en el trono de David (Jeremías 36:30 y 23:30)

Contradicción #36
¿Sobre cuantos animales montó Jesús al entrar en Jerusalén?
(a) Uno-un pollino (Marcos 11:7; cf. Lucas 19:35).
“Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus vestidos, y se sentó sobre él”.
(b)Dos-un pollino y un asno (Mateo 21:7).
“Y trajeron el asno y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y se sentó sobreellos”.

Contradicción #37
¿Cómo supo Simón Pedro que Jesús era el Cristo?
(a) Por medio de una revelación de los cielos (Mateo 16:17)
(b) Su hermano Andrés le dijo (Juan 1:41)

Contradicción #38
¿Dónde encontró Jesús por primera vez a Simón Pedro y Andrés?
(a) Andando junto al mar de Galilea (Mateo 4:18-22)
(b) En el río Jordán (Juan 1:42). Después de esto, Jesús decide ir a Galilea (Juan 1:43).

Contradicción #39
Cuando Jesús se encontró con Jairo, ¿ya estaba su hija muerta?
(a) Sí. Mateo 9:18 lo cita diciendo: “Mi hija acaba de morir…”
(b) No. Marcos 5:23 lo cita diciendo: “Mi hija está agonizando…”

Contradicción #40
¿Les permitió Jesús a sus discípulos llevar un bordón para el camino?
(a) Sí (Marcos 6:8)
(b) No (Mateo 10:9 y Lucas 9:3)

Contradicción #41
¿Pensó Herodes que Jesús era Juan el Bautista?
(a) Sí (Mateo 14:2 y Marcos 6:16)
(b) No (Lucas 9:9)

Contradicción #42
¿Reconoció Juan el Bautista a Jesús antes de su bautismo?
(a) Sí (Mateo 3:13-14)
(b) No (Juan 1:31-32-33)

Contradicción #43
¿Reconoció Juan el Bautista a Jesús después de su bautismo?
(a) Sí (Juan 1:32-33)
(b) No (Mateo 11:2)

Contradicción #44
Según el Evangelio de Juan, ¿qué fue lo que Jesús dijo acerca de dar testimonio de sí mismo?
(a) “Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero” (Juan 5:31).
(b) “…Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero…” (Juan 8:14)

Contradicción #45
Cuando Jesús entro en Jerusalén, ¿purificó el Templo ese mismo día?
(a) Sí (Mateo 21:12)
(b) No. Él entró en el Templo y miró alrededor, pero como era muy tarde no hizo nada. En vez de eso, se fue a Bethania con sus discípulos a pasar la noche, y regresó la mañana siguiente para purificar el Templo (Marcos 11:1-17)

Contradicción #46
Los evangelios dicen que Jesús maldijo a una higuera. ¿Se secó la misma inmediatamente?
(a) Sí (Mateo 21:19)
(b) No. Se secó por la noche (Marcos 11:20)

Contradicción #47
¿Besó Judas a Jesús?
(a) Sí (Mateo 26:48-50)
(b) No. Judas no pudo acercarse lo suficiente a Jesús para besarlo (Juan 18:3-12)

Contradicción #48
¿Qué es lo que Jesús dijo acerca de la negación de Pedro?
(a) “No cantará el gallo de ninguna manera hasta que me hayas repudiado tres veces” (Juan 13:38) *
(b) “…Hoy tú, sí, esta noche, antes de que un gallo cante dos veces, hasta tú me repudiarás tres veces”* (Marcos 14:30). Cuando el gallo cantó una vez, las tres negaciones aun no habían sido completadas (ver Marcos 14:72). Por lo tanto la predicción (a) falló.

Contradicción #49
¿Cargó Jesús su cruz?
(a) Sí (Juan 19:17)
(b) No (Mateo 27:31-32)

Contradicción #50
¿Murió Jesús antes que se rasgara el velo del Templo?
(a) Sí (Mateo 27:50-51 y Marcos 15:37-38)
(b) No. Después que el velo se rasgara, Jesús, clamando a gran voz, dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y habiendo dicho esto, expiró (Lucas 23:45-46)

Contradicción #51
¿Dijo Jesús algo en secreto?
(a) No. “…y nada he hablado en oculto” (Juan 18:20)
(b) Sí. “Y sin parábola no les hablaba; mas a sus discípulos en particular declaraba todo” (Marcos 4:34). Sus discípulos le dijeron: “¿Por qué les hablas por parábolas? Y él respondiendo, les dijo: Por que a vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no es concedido” (Mateo 13:10-11).

Contradicción #52
¿Dónde se encontraba Jesús durante la sexta hora el día de la crucifixión?
(a) En la cruz (Marcos 15:23)
(b) En el tribunal de Pilato (Juan 19:14)

Contradicción #53
Los evangelios nos dicen que dos ladrones fueron crucificados junto con Jesús. ¿Se burlaron ambos ladrones de él?
(a) Sí (Marcos 15:32)
(b) No. Uno de ellos se burló de él, el otro defendió a Jesús (Lucas 23:43)

Contradicción #54
¿Ascendió Jesús al Paraíso el mismo día de la crucifixión?
(a) Sí. Él le dijo al ladrón que lo defendió: “De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43)
(b) No. Él le dijo a María Magdalena dos días más tarde: “Deja de colgarte, porque aún no he ascendido al Padre”* (Juan 20:17)

Contradicción #55
Cuando Pablo se encontraba camino a Damasco, vio una luz y escuchó una voz. ¿Escucharon la voz quienes estaban con él?
(a) Sí (Hechos 9:7)
(b) No (Hechos 22:9)

Contradicción #56
Cuando Pablo vio la luz cayó al suelo. ¿Cayeron también sus compañeros de viaje?
(a) Sí (Hechos 26:14)
(b) No (Hechos 9:7)

Contradicción #57
¿Le dijo la voz a Pablo en el acto cuál sería su deber?
(a) Sí (Hechos 26:16-18)
(b) No. La voz le ordenó a Pablo entrar en la ciudad de Damasco y que allí se le haría saber que debía hacer. (Hechos 9:7 y 22:10)

Contradicción #58
Cuando los israelitas estuvieron en Sittim, fornicaron con las hijas de Moab. Dios los azotó con una plaga. ¿Cuántas personas murieron en dicha plaga?
(a) Veinticuatro mil (Números 25:1 y 9)
(b) Veintitrés mil (1 Corintios 10:8)

Contradicción #59
¿Cuántos miembros de la casa de Jacob vinieron a Egipto?
(a) Setenta almas (Génesis 46:27)
(b) Setenta y cinco almas (Hechos 7:14)

Contradicción #60
¿Qué hizo Judas con las piezas de plata que recibió por traicionar a Jesús?
(a) Compró un campo (Hechos 1:18)
(b) Arrojó todas las piezas de plata en el Templo y se marchó. Los sacerdotes no pudieron echarlas en el tesoro del mismo porque era precio de sangre, así que las utilizaron para comprar un campo para enterrar a los extranjeros (Mateo 27:5).

Contradicción #61
¿Cómo murió Judas?
(a) Después de arrojar las piezas de plata en el Templo fue y se ahorcó (Mateo 27:5)
(b) Después de adquirir un campo con el salario de su iniquidad, cayó de cabeza reventando ruidosamente por en medio, y todos sus intestinos quedaron derramados* (Hechos 1:18) --- La Reina Valera (RV1909) no hace mención de la caída de Judas, y más bien aumenta la frase “…y colgándose, reventó por medio…”.

Contradicción #62
¿Por qué se llama a ese campo “Campo de Sangre”?
(a) Porque los sacerdotes lo compraron con precio (dinero) de sangre (Mateo 27:8)
(b) Debido a la sangrienta muerte de Judas acaecida allí (Hechos 1:19)

Contradicción #63
¿Quién es un rescate para quién?
(a) “Porque el Hijo del hombre [sic.] vino para… y dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45). “…Jesucristo hombre; el cual se dio a sí mismo en precio del rescate por todos…” (1 Timoteo 2:5-6)
(b) “El rescate del justo es el impío; y por los rectos, el prevaricador” (Proverbios 21:18)

Contradicción #64
¿Es la ley de Moisés útil?
(a) Sí. “Toda Escritura es…útil…” (2 Timoteo 3:16)
(b) No. “…El mandamiento precedente, cierto se abroga por su flaqueza e inutilidad…” (Hebreos 7:18)

Contradicción #65
¿Cuáles fueron las palabras exactas del escrito en la cruz?
(a) “Este es Jesús, el rey de los Judíos” (Mateo 27:37)
(b) “El rey de los Judíos” (Marcos 15:26)
(c) “Este es el rey de los Judíos” (Lucas 23:38)
(d) “Jesús Nazareno, rey de los Judíos” (Juan 19:19)

Contradicción #66
¿Deseaba Herodes matar a Juan el Bautista?
(a) Sí (Mateo 14:5)
(b) No. Era Herodías, la esposa de Herodes, quien deseaba matarlo. Pero Herodes sabía que Juan era un varón justo y recto, a quien respetaba y mantenía a salvo (Marcos 6:20)

Contradicción #67
¿Quién era el décimo discípulo de Jesús en la lista de los doce?
(a) Tadeo (Mateo 10:1-4 y Marcos 3:13-19)
(b) Judas [hijo] de Santiago* (Lucas 6:12-16) ---La Reina Valera (RV1909) dice “…Judas, hermano de Jacobo…”

Contradicción #68
Jesús vio a un hombre sentado en la oficina del recolector de impuestos y lo llamó para que sea su discípulo ¿Cuál era su nombre?
(a) Mateo (Mateo 9:9)
(b) Leví (Marcos 2:14 y Lucas 5:27)

Contradicción #69
¿Cuándo fue crucificado Jesús, la mañana antes de la comida de Pascua o la mañana después de ella?
(a) Después (Marcos 14:12-17)
(b) Antes. Antes de la fiesta de Pascua (Juan 13:1), Judas salió de noche (Juan 13:30). Los otros discípulos pensaron que él estaba yendo a comprar lo necesario para la comida de Pascua (Juan 13:29). Cuando Jesús fue arrestado, los judíos no entraron en el pretorio de Pilato debido a que querían estar limpios para comer la Pascua (Juan 18:28). Cuando el veredicto en contra de Jesús fue pronunciado, era cerca de la sexta hora del día de Preparación para la Pascua (Juan 19:14).

Contradicción #70
¿Oró Jesús al Padre para prevenir la crucifixión?
(a) Si (Mateo 26:39, Marcos 14:36 y Lucas 22:42)
(b) No (Juan 12:27)

Contradicción #71
Según los evangelios que dicen que Jesús oró para evitar la cruz, ¿Cuántas veces se apartó él de sus discípulos para orar?
(a) Tres (Mateo 26:36-46 y Marcos 14:32-42)
(b) Una. Jesús se retiró a orar una sola vez y cuando volvió encontró a sus discípulos dormidos, y mientras les recriminaba esto, llegaron sus captores (Lucas 22:39-46)

Contradicción #72
Mateo y Marcos coinciden en que Jesús se apartó y oró tres veces ¿Cuáles fueron las palabras de su segunda oración?
(a) Marcos no menciona cuales fueron las palabras, pero dice que eran las mismas de la primera oración (Marcos 14:39)
(b) Mateo las menciona, y podemos ver que no son las mismas de la primera oración (Mateo 26:42)

Contradicción #73
¿Qué fue lo que dijo el centurión cuando Jesús murió?
(a) “Verdaderamente este hombre era justo” (Lucas 23:47)
(b) “Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios” (Marcos 15:39)

Contradicción #74
¿Cuando Jesús dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”, en qué idioma estaba hablando?
(a) Hebreo: las palabras son: “Eli, Eli, ¿lama sabachtani?” (Mateo 27:46)
(b) Arameo: las palabras son: “Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani?” (Marcos 15:34)

Contradicción #75
Según los evangelios ¿Cuáles fueron las últimas palabras de Jesús antes de morir?
(a) “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23:46)
(b) “Consumado es” (Juan 19:30)

Contradicción #76
Cuando Jesús entró en Capernaum curó al esclavo de un centurión. ¿Vino el centurión personalmente para pedirle a Jesús que lo cure?
(a) Sí (Mateo 8:5)
(b) No. Él envió a algunos ancianos judíos y amigos para que lo hagan (Lucas 7:3 y 6)

Contradicción #77
(a) Dios le dijo a Adán que si comía el fruto del árbol prohibido moriría el mismo día (Génesis 2:17)
(b) Adán comió el fruto y vivió una larga vida de 930 años (Génesis 5:5).

Contradicción #78
(a) Dios decidió que el tiempo de vida de los humanos debía ser limitado a 120 años (Génesis 6:3)
(b) Muchas personas nacidas después d
e esta decisión vivieron más de 120años. Arpaxad vivió 438 años. Su hijo Sala, vivió 433 años. Su hijo Heber, vivió 464 años, etc. (Génesis 11:12-16).

Contradicción #79
¿Ascendió alguien a los cielos aparte de Jesús?
(a) No (Juan 3:13)
(b) Sí. “…y Elías subió al cielo en un torbellino” (2 Reyes 2:11)

Contradicción #80
¿Quién era el sumo pontífice cuando David entró en la casa de Dios y comió el pan consagrado?
(a) Abiathar (Marcos 2:26)
(b) Ahimelech (1 Samuel 21:1 y 22:20)

Contradicción #81
¿Fue envuelto el cuerpo de Jesús en especias antes de sepultarlo, según las costumbres fúnebres judías?
(a) Sí, y sus discípulas lo presenciaron (Juan 19:39-40)
(b) No. Jesús fue envuelto simplemente en una sábana. Después las mujeres compraron y prepararon especias “para venir a ungirle” (Marcos 16:1)

Contradicción #82
¿Cuándo compraron las mujeres las especias?
(a) Después de que “el sábado hubo pasado” (Marcos 16:1)
(b)Antes del sábado. Las mujeres “aparejaron drogas aromáticas y ungüentos”. Después, “reposaron el sábado, conforme al mandamiento.” (Lucas 23:55 y 24:1)

Contradicción #83
¿A qué hora del día visitaron las mujeres el sepulcro?
(a) “…cuando esclarecía…” * (Mateo 28:1)
(b) “…ya salido el sol” (Marcos 16:2)

Contradicción #84
¿Con qué propósito fueron las mujeres al sepulcro?
(a) Para ungir el cuerpo de Jesús con especias (Marcos 16:1 y Lucas 23:55 a 24:1)
(b) Para ver el sepulcro. Nada es mencionado acerca de las especias (Mateo 28:1)
(c) Sin motivo especial. En este evangelio se envolvió a Jesús en especias antes del sábado (Juan 20:1)

Contradicción #85
Una gran piedra fue colocada en la entrada del sepulcro. ¿Dónde estaba la piedra cuando las mujeres llegaron?
(a) Ellas vieron que la piedra “había sido removida” * (Marcos 16:4)
Ellas encontraron la piedra “removida” * (Lucas 24:2)
María Magdalena vio “la piedra quitada del sepulcro” (Juan 20:1)
(b) Cuando las mujeres se estaban acercando, un ángel descendió del cielo, removió la piedra y conversó con ellas. Mateo hizo que las mujeres hayan presenciado la espectacular remoción de la piedra (Mateo 28:1-6)

Contradicción #86
¿Le dijo alguien a las mujeres qué había pasado con el cuerpo de Jesús?
(a) Sí. “Un mancebo [un joven] cubierto con una larga ropa blanca” (Marcos16:5). “Dos varones con vestiduras resplandecientes” que después son descritos como ángeles (Lucas 24:4 y 24:23). Un ángel, aquel que había movido la piedra (Mateo 16:2). En cada caso, a las mujeres se les dice que Jesús había resucitado (Mateo 28:7, Marcos 16:6 y Lucas 24:5).
(b) No. María no se encontró con nadie y retornó diciendo: “Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto” (Juan 20:2)

Contradicción #87
¿Cuándo se encontró María Magdalena con el Jesús resucitado? y ¿Cómo reaccionó?
(a) María y las otras mujeres se encontraron con Jesús cuando volvían de su primera y única visita al sepulcro. Ellas abrazaron sus pies y le adoraron (Mateo 28:9)
(b) En su segunda visita al sepulcro, María encontró a Jesús fuera del mismo. Cuando lo vió no pudo reconocerlo. Ella lo confundió con el jardinero. María todavía pensaba que el cuerpo de Jesús había sido llevado a alguna parte y demanda saber dónde. Pero cuando Jesús dijo su nombre, ella lo reconoció de inmediato, llamándolo “Maestro”. Jesús le dijo: “No me toques: porque aun no…” (Juan 20:11 a 17).

Contradicción #88
¿Cuál fue la instrucción de Jesús a sus discípulos?
(a) “…dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán” (Mateo 28:10).
(b) “…ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Juan 20:17)

Contradicción #89
¿Cuándo retornaron los discípulos a Galilea?
(a) Inmediatamente, porque cuando vieron a Jesús en Galilea “algunos dudaron” (Mateo 28:17).
(b) Después de, por lo menos, 40 días. Aquella noche los discípulos aún se encontraban en Jerusalén (Lucas 24:33). Jesús se les apareció allí y les dijo: “…asentad en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto” (Lucas 24:49). Él se les apareció “por cuarenta días” (Hechos 1:3), y “les mandó que no se fuesen de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre…” (Hechos 1:4).

Contradicción #90
¿A quién le vendieron a José los Midianitas?
(a) “…a los Ismaelitas” (Génesis 37:28)
(b) “…a Potiphar, eunuco de Faraón, capitán de los de la guardia.” (Génesis 37:36). La traducción de los Testigos de Jehová no menciona la palabra “eunuco” sino “oficial”

Contradicción #91
¿Quién trajo a José a Egipto?
(a) Los Ismaelitas compraron a José y lo llevaron a Egipto (Génesis 37:28)
(b) Los Midianitas lo vendieron en Egipto (Génesis 37:36)
c) José le dijo a sus hermanos: “Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto” (Génesis 45:4)

Contradicción #92
¿Cambia Dios de parecer?
(a) Sí. La Palabra del Señor vino a Samuel diciéndole: “De veras me pesa haber hecho que Saúl reinara como rey…” * (1 Samuel 15:10-11)
(b) No. Dios “no mentirá, ni se arrepentirá: porque no es hombre para que se arrepienta” (1 Samuel 15:29)
(c) Sí. “Jehová se había arrepentido de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel” (1 Samuel 15:35). ¡Nótese que estas tres citas son todas del mismo libro y del mismo capítulo! Además, la Biblia nos dice, en varias ocasiones, que Dios se arrepintió:
* “Y arrepintióse Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y pesóle en su corazón” (Génesis 6:6).
* “…me arrepiento de haberlos hecho” (Génesis 6:7)
* “Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo” (Éxodo 32:14)

Contradicción #93
La Biblia nos dice que por cada milagro que Moisés y Aron realizaban, los magos de Faraón contrarrestaban haciendo lo mismo mediante sus artes secretas. Uno de estos milagros nos llama la atención:
(a) Moisés y Aron convirtieron toda el agua existente en Egipto en sangre (Éxodo 7:19,20 y 21)
(b) Los magos hicieron lo mismo (Éxodo 7:22). Esto es imposible, porque no habría quedado agua para convertir en sangre.

Contradicción #94
¿Quién mató a Goliat?
(a) David (1 Samuel 17:4, 23 y 50)
(b) Elhanán (2 Samuel 21:19)

Contradicción #95
¿Quién mató a Saúl?
(a) “Entonces tomó Saúl la espada, y echóse sobre ella…Así murió Saúl en aquel día…” (1 Samuel 31:4-6)
(b) Un Amalecita lo mató (2 Samuel 1:1-16)

Contradicción #96
¿Todos los hombres pecan?
(a) Sí. “no hay hombre que no peque” (1 Reyes 8:46. Ver también 2 Crónicas 6:36, Proverbios 20:9, Eclesiastés 7:20 y 1 Juan 1:8-10)
(b) No. Los cristianos verdaderos no pueden pecar, porque son los hijos de Dios.
Todo aquel que crea que Jesús es el Cristo es un hijo de Dios (1 Juan 5:1).
“…que seamos llamados hijos de Dios…Muy amados, ahora somos hijos de Dios…” (1 Juan 3:1).
“Cualquiera que ama, es nacido de Dios” (1 Juan 4:7).
“Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios” (1 Juan 3:9).
(c) Pero, nuevamente ¡Sí! “Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros” (1 Juan 1:8).

Contradicción #97
¿Quién cargará con la carga de quién?
(a) “Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo” (Gálatas 6:2)
(b) “Porque cada cual llevará su carga” (Gálatas 6:5)

Contradicción #98
¿A cuántos discípulos se les apareció Jesús después de su resurrección?
(a) Doce (1 Corintios 15:5)
(b) Once (Mateo 27:3-5 y Hechos 1:9-26, ver también Mateo 28:16, Marcos 16:14, Lucas 24:9 y 24:33)

Contradicción #99
¿Dónde estuvo Jesús tres días después de su bautismo?
(a) Después de su bautismo, “inmediatamente el espíritu lo impelió a irse al desierto. De modo que él continuó en el desierto cuarenta días…” * (Marcos 1:12-13)
(b) El primer día después de su bautismo, Jesús seleccionó a dos de sus discípulos.
El segundo día Jesús fue a Galilea y seleccionó dos más.
El tercer día Jesús se encontraba en una fiesta de matrimonio en Cana, Galilea (Juan 1:35, 1:43 y 2:1-11)

Contradicción #100
¿Se veía amenazada la vida del bebe Jesús en Jerusalén?
(a) Sí, por eso José escapó con él a Egipto y permanecieron allí hasta que Herodes murió (Mateo 2:13-23)
(b) No. La familia no escapó a ninguna parte. Ellos presentaron tranquilamente al niño en el Templo de Jerusalén, según mandaban las tradiciones judías; y después de ésto, retornaron a Galilea (Lucas 2:21-40)

Contradicción #101
Cuando Jesús caminó sobre las aguas ¿Cómo reaccionaron sus discípulos?
(a) Ellos lo adoraron diciéndole: “En verdad tú eres el Hijo de Dios” (Mateo 14:33)
(b) “[E]llos en gran manera estaban fuera de sí, y se maravillaban: Porque aún no habían considerado lo de los panes, por cuanto estaban ofuscados sus corazones” (Marcos 6:51). La traducción de los Testigos de Jehová dice que el corazón de estos “continuaba embotado e incapaz de entender…”

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